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Jagüey
Jagüey
El colibrí tiene un movimiento que no es fácil imitar, porque es perfecto; sin embargo uno lo puede disfrutar en su vuelo quieto. A veces, cuando llegan al Zendo y van de flor en flor en las épocas de lluvia, quiero aprender su quietud para vivir sin apego a las flores.
El colibrí es como esa idea que va y viene para recordarnos que no hay nada firme aunque esté fijo en el espacio. Su vuelo nos enseña que no debemos alimentar la ilusión, sólo aprender de este tiempo; un colibrí quieto es un instrumento que expresa todo lo posible de la naturaleza, para que nuestros ojos no sólo se regocijen, sino valoren la vida como un movimiento que se alimenta de la quietud.