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"Hablando se entiende la gente" es una expresión coloquial que tal vez parezca sin mayor chiste, pero cuando no conocemos o hablamos el mismo idioma o lengua, ¡pues no nos entendemos! La gran mayoría de los mexicanos desconocemos las lenguas de los pueblos originarios, nuestros ancestros. Reflexionar sobre el valor y la riqueza que simbolizan estas lenguas es una necesidad apremiante en estos tiempos de globalización no sólo económica, sino de homogenización cultural.
El conservar nuestra riqueza cultural es un arma imprescindible para la resistencia y el replanteamiento de nuestro futuro como mexicanos. La gente de los pueblos originarios a través de la palabra comparte, conserva y recrea sus saberes y tradiciones. Para los que no hablamos náhuatl, ahora tenemos la oportunidad de conocer algunos de esos relatos gracias a la palabra escrita: desde el origen del náhuatl, donde se señala cómo el hablar esta lengua permite estar en armonía con el espíritu y la naturaleza, hasta relatos de años recientes que manifiestan el sincretismo de las culturas náhuatl y española.